Miles de desilusiones
Mientras en la web oficial del club ya han encontrado el motivo de la clasificación actual del Real Zaragoza, el pesimismo, el enfado y la sensación de desastre inmimente se han apoderado de la afición zaragocista. Claro que uno no se puede esperar que en el órgano de expresión oficial de un club se escriban titulares tipo desastre o algo por el estilo, o se critique al entrenador o a los jugadores. Pero decir que "Los malos resultados fuera de casa descienden al Real Zaragoza a la décima plaza" me parece una tomadura de pelo a mi inteligencia y a la del resto de los aficionados zaragocistas. Podrían haber dicho que "el Zaragoza ayer no ganó", o que "el Zaragoza perdió porque el At. Madrid metió más goles". Sería verdad, pero estaría muy lejos de toda la realidad.
Aparte de este titular, anecdótico, pero en una línea muy habitual esta temporada, el hecho es que el equipo está roto. Hasta los puntos de opinión más "pacientes" que hasta ahora no habían levantado la voz, están empezando a hacerse preguntas.
Como decía el otro día, no soy muy partidario de extremismos, de catastrofismos o de ciclotimias gratuitas. No creo que el problema del Zaragoza sea que ayer Sergio García o D'Alessandro no fueran titulares. Me parecen argumentos de poca monta, que no aportan nada al discurso de fondo. Y los palos que se le están dando a Víctor, sin entrar a valorar la justicia o la injusticia, tienen el mismo valor que los elogios que se le hacían hace pocos meses. Uno no puede cambiar en pocos meses de esa manera. Se puede equivocar más o menos, pero el entrenador es el mismo. Un entrenador que lleva más de 500 partidos en primera.
Para poder juzgar a Víctor, que seguramente se ha equivocado esta temporada, como la pasada, por cierto, en muchas ocasiones, me gustaría tener la respuesta a varias preguntas. La primera es cuánta influencia ha tenido en la configuración de la plantilla actual, o lo que es lo mismo, le han traído a jugadores que él pidió, y si han traído a jugadores que él mismo no consideraba como imprescindibles. Todo ésto, me ayudaría más a juzgar completamente el trabajo de Víctor. No digo que sea poco lo que se ha traído en dos años, es más, es mucho y muy bueno. Pero once jugadores son una cosa, y un equipo es otra muy diferente. Porque aquí se habla mucho de rombo, de cuadrado, de doble pivote, de organizador, de bandas, de defensa, pero en cualquier sistema, si el jugador no responde, no hay nada que hacer. Y tal y como está el equipo actualmente, ni con cuatro pivotes seríamos un equipo compacto.
A pesar de que no me gustan, como he dicho, los catastrofismos, aquí huele mal. Aquí pasa algo. No se si será algo tan grave como insinúan algunos, pero lo que cada vez tengo más claro es que no es tan leve como proclaman otros. Y mientras tanto, mientras se discute, mientras se hipotiza, mientras se especula, el proyecto se tambalea, y miles de aficionados, entre ellos los 30000 que han sacado el abono este año, empiezan a estar desilusionados. Y esto es lo peor que le puede pasar al proyecto, señor Agapito.















2 Comments:
Yo es que tengo demasiadas preguntas.
En esencia creo que el equipo no sabe o no quiere saber lo que le pide Victor, y que un equipo que juega en 80' metros es imposible que gane. Zapater puede correr 15 kilómetros, pero si no sabe adonde.....y eso no es su culpa desde luego.
Saludos.
Está claro. Y del compromiso de Zapater no duda nadie. Y de que jugaría con cualquier entrenador, incluso con unas ideas opuestas a las de Víctor, creo que tampoco.
De nada sirve poner el autobús. Si todos no hacen lo que tienen que hacer, te pueden meter cuatro igual.
Está claro también, que el que transmite el mensaje, el que elige a los jugadores, el que decide la posición de cada jugador, es el entrenador, y tiene mucha responsabilidad.
Saludos
Deja tu comentario