Buenos motivos para ganar al R. Madrid (2)
El Zaragoza empezaba a construir lo que sería una de las etapas más fructíferas y brillantes de su historia, después de haberse acercado al descenso la temporada anterior, con la promoción contra el Murcia. Consiguió llegar a la final, perdiendo pocos días antes a Darío Franco, un jugador argentino que había sido clave esa temporada, al lesionarse mientras jugaba la Copa América con Argentina. Y se enfrentaba al R. Madrid con esta formación:
Cedrún; Belsué, Solana, Aguado, Esteban, García Sanjuán, Gay, Poyet, Higuera; Juliá (Lizarralde, m.61) y Moisés (Seba, m.72).
La diferencia entre los dos equipos era todavía grande, pero el Zaragoza tuvo sus oportunidades. Con lo que no contaba a priori, era con el señor de negro: Urío Velázquez. Era su despedida del arbitraje. Y quien sabe si por esto, o por otras razones, quiso dejar una huella imborrable, tanto en uno como en otro equipo. El arbitraje fue escándaloso. El Moggi-Gate al lado de eso, un juego de niños. Y la Copa se fue a Madrid.
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