viernes 1 de junio de 2007

Buenos motivos para ganar al R. Madrid (2)

Ahora que Raúl ya ha dicho la suya, con palabras que me recuerdan al vergonzoso montaje del "espíritu de Juanito", antes del partido de vuelta de las semifinales de Copa del año pasado, después del segundo set, podemos decir, que por muchas cuentas que tenga que saldar el madridismo con el Zaragoza, el Zaragoza tiene muchas más.


Y aunque las cuentas parecían más que cerradas con la victoria en la Copa de 2004, e incluso con el 6 - 1 del año pasado, no es así. Hay motivos para la "revancha". Siendo el más cercano el que citaba anteriormente, hay otra espina que el zaragocismo tardará mucho en sacarse, y creo que todavía no se puede olvidar: la Copa del 93.

El Zaragoza empezaba a construir lo que sería una de las etapas más fructíferas y brillantes de su historia, después de haberse acercado al descenso la temporada anterior, con la promoción contra el Murcia. Consiguió llegar a la final, perdiendo pocos días antes a Darío Franco, un jugador argentino que había sido clave esa temporada, al lesionarse mientras jugaba la Copa América con Argentina. Y se enfrentaba al R. Madrid con esta formación:


Cedrún; Belsué, Solana, Aguado, Esteban, García Sanjuán, Gay, Poyet, Higuera; Juliá (Lizarralde, m.61) y Moisés (Seba, m.72).


La diferencia entre los dos equipos era todavía grande, pero el Zaragoza tuvo sus oportunidades. Con lo que no contaba a priori, era con el señor de negro: Urío Velázquez. Era su despedida del arbitraje. Y quien sabe si por esto, o por otras razones, quiso dejar una huella imborrable, tanto en uno como en otro equipo. El arbitraje fue escándaloso. El Moggi-Gate al lado de eso, un juego de niños. Y la Copa se fue a Madrid.

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